Hoy puedo ver, de forma notable, que de los dos no se hace uno. Tú no eres mi propietario, ni siquiera estás enamorado de mí, no soy un objeto. Aunque deseo pensar que tienes esto claro tu actitud es la opuesta. Podría afirmar que sí bien no faltan personas que se fijen en mí, si me falta interés en ellas. Desgraciadamente es muy difícil que alguien llame mi atención, y aunque tú la tienes casi toda, no la aprecias. La única persona que podría considerar "tu competencia", no puede ser siquiera mencionada en tu presencia, porque como un niño envidioso al que le quieren quitar un juguete, haces un berrinche. La forma patética en la que respondo a tus berrinches, es la de la madre consentidora: accedo a salir contigo también; accedo a quedarme contigo también; accedo a abrazarte también; accedo a mirarte de forma tierna también; accedo a que no me dejes ir.
Y es entonces que cuando a ambos les he dado una respuesta positiva, ambos se olvidan. No quiero convertir esto en un jala y estira entre dos personas. Uno no quiere tenerme del todo, pero no sea que otro lo quiera, porque entonces se desata el infierno. Otro quiere acercarse a mí, sin embargo parece ser que no esta seguro de lo que quiere, y para eso... es mejor estar sola.
Me enteré de que por causas ajenas a ambos tal vez no podías solventar una cita. Sé que no eres un cajero, trabajamos juntos, así que entiendo lo que te cuesta pagar una cita. Así me veo en la necesidad de enviarte un mensaje, primero como persona preocupada, te pregunto si estas bien, y decides no responder. Conozco suficiente de ti para saber que no quisiste responder, que aquellas cosas azules e infernales no ameritaban hacer un drama. Si no deseabas ni siquiera responderme, ¿cómo ibas siquiera a querer salir conmigo? Estuve a punto de decirte que yo pagaría, pero no quise molestarte, tal vez no tenías ánimos de salir.
Intento ser lo más comprensiva posible, desgraciadamente entre tu actitud y la mía, solo salgo lastimada. Puedo sentir ese dolor en mi pecho, ese escozor en los ojos y el nudo en mi garganta. Me muero por dibujar, por estrenar mis gises nuevos que compre con empeño y emoción... ni eso puedo porque mi tristeza obstruye mi inspiración. Me ahogo en un estúpido vaso de agua, si no querías salir ¿para qué carajo hiciste un berrinche porque salía con alguien más? honestamente todo parece estar en tu contra.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario