La escuela es un remedio increíble contra tus recuerdos. Hace poco fui al único lugar del ciberespacio donde podría darme una idea de qué pasa por tu mente: tu estado de whatsapp. Tal vez sea un poco acosador hacerlo, pero realmente lo veo y no suelo hacer bulla por ello. Debo admitir que en esta ocasión me conmociono. Saber que hay una chica que no importa cuantas veces dejes de verla te parece hermosa, ¿te gustaría que adivine quién es? Casi podría apostar mis entrañas a cierta persona, la que todos tus amigos y yo hemos creído que es.
Sé con claridad que por mucho que pueda gustarte, no soy la persona que mencionas en tu estado, y sí, no puedo negar que me duele, es como si alguien me hubiera dado un pellizcón en el corazón. Sin importar que me haga sentir un vacío, no me he sentido tan afectada por ello, bendita universidad que me tiene con el brazo torcido. Los estudios son celosos e incluso posesivos, creo que jamás había estado tan feliz de ello.
De alguna manera todo esto me llevo a pensar en una situación hipotética. Si yo tuviera que dejarte... (que se supone ya intenté hacerlo, y cobardemente no pude), no lo haría, me gustas mucho como para solo dejarte de lado de un momento para otro. Entonces entra en juego la segunda parte de esta cosa hipotética, sí él, la única persona que me podría arrebatar tu atención, me pidiera estar con él, lo haría sin pensar, no porque no quisiera estar contigo, sino porque no le vería caso a rechazar una persona que se interesara verdaderamente en mí por alguien que lo hace momentáneamente.
Es curioso, porque en una clase de literatura medieval hablamos del amor cortés, como se empieza por simplemente ver a la mujer y pacientemente estar con ella hasta que un simple suspiro se vuelve amor carnal. El Drut, que podría ser el amante, obtiene los favores de la Midon, que vendría siendo su señora. Lo más entretenido de este tipo de amor, es que la Midon muchas veces es casada o de otra clase social, por lo tanto debe ser un amor secreto, en el cual ambos se ven a escondidas cada que pueden, por otro lado saben que no es para siempre... ¿te suena?
Así de forma muy descarada, me atrevo a pensar, que tú eres mi Drut y yo soy tu Midon.
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